Cómo reducir el abdomen

La mayoría de las quejas estéticas se centran en un abdomen abultado, flácido y generalmente acompañado de estrías cutáneas que dista mucho del vientre plano y firme ideal de la sociedad actual y sinónimo de juventud, salud y belleza.

Antes de plantearse un tratamiento para los problemas abdominales es preciso comprender los factores que conforman la apariencia del abdomen y las diferencias que existen entre un vientre femenino y masculino ya que el enfoque para su solución será distinto.

CAUSAS La forma externa del abdomen depende de los siguientes factores:

1) Pared muscular.

2) Cantidad de tejido graso o adiposo.

3) Elasticidad de la piel.

 

Sobre los tres factores anteriores influyen factores genéticos o hereditarios y factores externos o ambientales que pueden controlarse y modificarse como por ejemplo:

Los embarazos, el sedentarismo, el sobrepeso y el paso del tiempo o envejecimiento constituyen las causas más frecuentes de abdomen distendido y poco atractivo.

La cantidad de tejido graso y panículo adiposo del cuerpo es una condición individual heredada, como hemos comentado, y varía con la edad y la ganancia de peso.

 

MUJERES Y HOMBRES

La constitución anatómica del abdomen tiende a acumular grasa. Este depósito de grasa es diferente según los sexos. Las mujeres tienden a acumular grasa entre la piel y la pared muscular, sobretodo la zona comprendida entre el pubis y el ombligo. En el hombre, por el contrario, la grasa se deposita profundamente en la cavidad abdominal rodeando órganos tales como el estómago e intestinos. Esta distribución de la grasa abdominal por sexos es fácilmente apreciable ya que en las mujeres se ve el típico bulto entre el pubis el ombligo que puede acompañarse (empeorar) de distensión muscular y flacidez cutánea. En el hombre el depósito intrabdominal o visceral de la grasa determina el típico vientre globuloso de “bebedor de cerveza” que nace a nivel del esternón y cuyas posibilidades de mejoría a través de la cirugía son prácticamente nulas.

La piel y la pared muscular participan en la configuración del aspecto del abdomen. En condiciones como embarazos, sobrepeso, envejecimiento, falta de ejercicio físico se producen distensiones de estas dos estructuras haciendo que se pierda elasticidad cutánea y tono muscular conduciendo a la formación de un vientre distendido y flácido.

La grasa que se acumula debajo de la piel del abdomen es más resistente a los regímenes de adelgazamiento que en otras zonas corporales. Por ello, si se pierde peso mejora la figura globalmente pero las zonas de mayor acumulo graso persisten y por tanto también la deformidad.

 

MEDIDAS PREVENTIVAS

Para tratar de evitar la aparición de un abdomen que nos acompleje las principales medidas de prevención son:

1) Ejercicio físico o deporte periódico: no solo para ayudar a mantener un peso ideal sino también ejercicios específicos para fortalecer los músculos abdominales.

2) Masaje de la piel: los masajes corporales actúan sobre el sistema circulatorio y sistema linfático mejorando la textura y tono cutáneo.

3) Alimentación equilibrada y sana, manteniendo el peso ideal y evitando grandes variaciones de peso.

4) Tratamientos cosméticos: como cremas hidratantes y reafirmantes que asociadas al masaje ayudan a mantener las cualidades de la piel.

SOLUCIONES QUIRÚRGICAS

Cuando las medidas preventivas no llegan a tiempo la cirugía plástica se convierte en la única alternativa para mejorar el abdomen.

La finalidad de la cirugía es eliminar el exceso de piel, los depósitos de grasa y reparar la distensión de los músculos abdominales.

Existen dos técnicas quirúrgicas que se aplican habitualmente liposucción o lipoescultura y abdominoplastia o dermolipectomía abdominal.

Liposucción de abdomen:

Lo más importante es saber que no esta indicada en todos los casos de abdomen abultado. Se puede realizar en aquellos pacientes que tienen grasa localizada y que no se acompañan de flacidez muscular o cutánea. De esta manera se deduce que los mejores resultados los esperaremos en pacientes jóvenes.

Los hombres, muchas veces, buscan en la liposucción del abdomen una solución rápida y cómoda de su abdomen abultado pero la visita a la consulta del cirujano plástico es por lo general decepcionante.

La liposucción del abdomen masculino está desaconsejada en la mayoría de los casos porque como hemos explicado antes el exceso de grasa se deposita por debajo de los músculos, haciéndola inaccesible a las cánulas de succión. Sin embargo la liposucción de la cintura o “michelines” tiene excelentes resultados.

La técnica quirúrgica en sí es bastante conocida y solamente resaltar que no requiere internamiento ni anestesia general pero debe realizarse con todas las garantías en un hospital y por especialistas titulados en cirugía plástica y anestesiología. En la obtención del mejor resultado posible tiene gran importancia el masaje de drenaje linfático en el período postoperatorio.

Abdominoplastia o dermolipectomía abdominal:

En los casos con gran exceso de piel y flacidez muscular con o sin acumulación grasa la liposucción solo conseguiría agravar el problema, dejando un abdomen totalmente arrugado.

La solución en este momento pasa por someterse a una abdominoplastia que es una especie de “lifting” del abdomen para mejorar su aspecto, tensando los músculos y resecando el sobrante de piel y tejido graso que a veces forman como un faldón que cae sobre el pubis. Al mismo tiempo se pueden eliminar secuelas de estrías, cicatrices de apendicitis, etc…

Una variante para casos más moderados se denomina “Miniabdominoplastia”.

La operación conlleva una incisión entre ambas caderas, pasando por encima del vello pubiano de manera que la cicatriz queda escondida por el bañador o ropa interior.

En algunos pacientes esta operación se asocia con liposucción de flancos para acentuar aún más la cintura.

Los principales candidatos para la dermolipectomía abdominal son las mujeres con secuelas postembarazo u obesidad y hombres con secuelas por importantes pérdidas de peso.